¿Merece la pena repostar lejos?
Haz la cuenta
La lógica del desvío
Ir a repostar a una estación más barata tiene un beneficio claro —los litros que cuestan menos— y un coste que a menudo se olvida: llegar hasta allí también gasta combustible, y lo hace en el doble de kilómetros (vas y vuelves). La cuenta es sencilla: ahorro = litros × diferencia de precio, frente a coste del desvío = km ida y vuelta × consumo × precio. Si el ahorro supera el coste, compensa; la calculadora te da también la distancia máxima a la que seguiría saliendo a cuenta.
Ejemplos reales
Con un depósito de 50 litros y una diferencia de 10 céntimos por litro, ahorras 5 € en el repostaje. Con un coche que gasta 6 l/100 km y la gasolina a media nacional, ese margen paga unos 8 km de desvío (ida) redondeando. Si la diferencia sube a 20 c€/l, el radio se duplica; si solo repostas 20 litros, se reduce a la mitad. Regla mnemotécnica para un coche medio: cada 10 c€/l de ahorro con 50 litros paga 1 km de desvío por cada 15 litros… a la que el desvío se pasa de 10 km, casi nunca sale a cuenta por poco ahorro.
Dos trucos que sí funcionan: elige estaciones baratas que ya estén en tu ruta (el desvío real es cero — mira los listados de tu municipio y provincia) y combina el repostaje barato con otros trayectos que ibas a hacer igualmente. Para saber cuánto cuesta moverte, la calculadora de viajes y la página de ahorro por provincia completan la cuenta.
Preguntas frecuentes
¿Y si de camino hago otra gestión? Cuenta solo el desvío estricto: los kilómetros que habrías hecho igual no cuentan como coste.
¿El tiempo cuenta? En dinero no, pero en vida sí: 20 minutos de tráfico por 2 € de ahorro es una mala permuta. El cálculo te dice cuándo el ahorro es real; lo razonable lo decides tú.